Si bien Menorca contaba con un sistema de atalayas de vigilancia costera desde el siglo XVI, fue a principios del siglo XIX cuando se construyeron una serie de torres defensivas con finalidades militares. Entre ellas, destaca la Torre de Fornells, construida por los británicos durante los años 1801 y 1802, con el objetivo de proteger la entrada del puerto e impedir o retrasar posibles desembarcos.

La torre tiene forma troncocónica y está construida con piedra y reforzada con bloques de mares. Consta de una cisterna, de un almacén de provisiones y munición, de una planta que servía para alojar a los soldados y de la plataforma de artillería.

La torre acoge una exposición que sitúa al visitante en el contexto del siglo XIX, y le permite descubrir cómo era el día a día de la guarnición, así como las características constructivas del edificio.