Por su situación en lo alto de una colina, el poblado talayótico de Torre d’en Galmés tenía el control de todo su territorio circundante.

Conserva tres talayots, numerosas casas de planta circular, un sistema de recogida de agua, diversas cuevas de enterramiento y un recinto de taula, donde se encontró una pequeña estatuilla de bronce que representa al dios egipcio Imhotep.

Fue ocupado desde el 2000 aC hasta la conquista cristiana medieval del 1287, y se calcula que durante su época de máxima esplendor, entre el 1100 y el siglo II aC, pudo acoger a una población de unas 900 personas.

Merece una visita el Centro de Interpretación de Torre d’en Galmés, situado unos metros antes de la entrada al yacimiento. El nuevo montaje museológico aporta interesantes recursos para interpretar los restos, entender el momento histórico y valorar la singularidad de este espectacular yacimiento arqueológico.