Pasión por el vino

Antiguamente, se decía que una comida sin vino era como un día sin sol, o bien, como decía el novelista y dramaturgo francés, Alexandre Dumas, el vino es la parte espiritual de la gastronomía o la parte intelectual de la comida.

En nuestra civilización es muy difícil alimentarse sin beber, si bien la bebida puede ser muy diversa, desde el vino hasta la sangría, pasando por el agua, sidra, cerveza, zumos, etc. En particular, las bebidas moderadamente alcohólicas acompañan bien el alimento cotidiano, puesto que son ligeras, alimenticias, espirituales e incluso favorecen la digestión.

Son numerosos los estudios que exaltan las virtudes del vino afirmando que tiene efectos beneficiosos por la disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares, debido a la presencia de compuestos naturales, como el ácido tánico, que previenen la formación de plaquetas y de coágulos en las arterias coronarias. También mejora las funciones cognitivas y contribuye a reducir el estrés, tan ligado a los ataques del corazón, el mal humor, los estados depresivos leves,… además de ser un elemento capital de la saludable dieta mediterránea.

Factores determinantes, Producción y Bodegas

Por su lado, el papel que juegan el clima y el suelo en el desarrollo del vid es decisivo. Factores como la temperatura, las lluvias, el viento, la humedad o el grado de insolación determinaran la elaboración de vinos de estilos diferenciados, pues las diferentes variables climatológicas intervienen en el desarrollo de la cepa, en la expresión genética de la uva y, en consecuencia, en el carácter del vino.

De las cuatro variables climatológicas principales, que definen el clima de una región, tres son inalterables por el hombre: la temperatura, la humedad relativa y la irradiación solar. En cambio, la pluviometría es la única variable que el hombre puede modificar.

En zonas de poca precipitación, el viticultor puede aportar agua mediante el riego, y así tener el control vegetativo y de la calidad de la uva. Pero en las zonas donde la lluvia, en ciertos años, excede a las necesidades de la planta, el productor no tiene capacidad para eliminar el agua sobrante y se convierte en un factor limitante, para la calidad de la uva y del vino.

La pluviometría tiene mucho interés para nuestra zona Mediterránea, donde las lluvias importantes se concentran en algunas primaveras y en casi todos los otoños. En cambio, en los tres meses de verano, es casi nula.

Por esta razón, resulta de gran importancia para los productores vitivinícolas de Menorca, conocer la cantidad de agua y el momento de aportarla a las cepas, en cada periodo del ciclo vegetativo.

Menorca posee unas condiciones medioambientales excepcionales para el cultivo de la viña. Dispone de un suelo de gres, conglomerados y piedra arenisca, entre otros, castigado por la fuerte tramontana y el salitre del mar, que resulta perfecto para el cultivo, además de una excelente temperatura anual, y una pluviometría que no produce sobrantes pero que con una buena gestión de regadío, produce excelentes resultados.

En torno a los años 80, se inicia de nuevo la actividad vitivinícola en Menorca, efectuándose nuevas plantaciones con variedades de uva seleccionadas. Sin embargo, no será hasta el año 2002 cuando los vinos de Menorca se verán amparados por la indicación geográfica de Vino de la Tierra, con la publicación del correspondiente reglamento, el cual determina las condiciones de producción, elaboración, variedades de uva autorizadas y características de los vinos.

Actualmente, los nuevos viñedos que se han creado en la isla ocupan más de 20 hectáreas. Estos nuevos viñedos están distribuidos por todos los municipios y tienen una extensión de entre 0,5 y 7 hectáreas.

Los vinos designados con la mención Vino de la Tierra Isla de Menorca deben proceder exclusivamente de cepas plantadas en Menorca de las variedades siguientes:

Tintos: Cabernet Sauvignon, Merlot, Monestrell, Tempranillo y Syrah.

Blancos: Chardonnay, Macabeo, Malvasia, Moscatel, Parellada y Moll.

Las prácticas de cultivo deben ser tradicionales para conseguir así uvas de la mejor calidad. Por eso, la densidad de la plantación está limitada a 5.300 cepas por hectárea y la producción máxima por hectárea está limitada a 8.000 quilogramos para todas las variedades de uvas.

La vendimia se hace con el mayor cuidado y se dedica exclusivamente a la elaboración de vinos protegidos de uva sana, con el grado de madurez necesario y una graduación alcohólica volumétrica natural mínima del 11,5% para las variedades blancas y del 12% para las variedades negras.

Todas las botellas con indicación geográfica Vino de la Tierra Isla de Menorca que se comercializan, llevan incorporado, en el correspondiente logotipo, el número de control asignado por la Dirección Insular de Menorca del Consejo Insular de Menorca, que es el organismo encargado del control y la certificación del Vino de la Tierra Isla de Menorca.

Finalmente, comentar que en 2006 nació la Asociación ViMenorca para reunir a la mayoría de elaboradores de vino acogidos a la denominación de origen Vi de la Terra, Illa de Menorca.

BODEGAS en Menorca:

 Mahón (Maó) y alrededores:

-Bodegas Binifadet (Sant Lluís)

-Bodegas Sa Forana (Sant Climent)

-Vinya Sa Cudia (Maó-Ctra. Es Grau)

Alaior:

-Bodegas Rubí del Mediterráneo

Es Mercadal:

-Ferrer de Montpalau

Ferreries:

-Hort Sant Patrici

Ciutadella:

-Vinyes BiniTord