Vándalos, bizantinos y normandos

Empujados los vándalos por los godos, se establecieron en el sur y levante de la península, y poco amantes de tranquilidad y reposo, proyectaron extender sus dominios por las costas de África.

Con la caída del Imperio Romano, Menorca sufrió en el 427 la invasión de los vándalos al mando de Genserico, quienes trataron de imponer el arrianismo a la población.

Después de la victoria de los bizantinos sobre los persas, los ejércitos de Bizancio pudieron actuar en otras direcciones, esto, juntamente con el hecho que los vándalos estaban inmersos en luchas internas, facilitó que los bizantinos conquistaran las Islas Baleares. De este modo, en el año 534 el Imperio Bizantino se anexiona las islas y restaura el catolicismo en las mismas.

De esta época destaca la basílica paleocristiana de Son Bou en Alaior.

Corría el siglo IX, cuando los normandos, salvajes y desalmadas hordas descendientes de Dinamarca y de la Escandinavia, invadían las costas de Inglaterra, Francia, Italia y las de España, en busca de pueblos que saquear y botín que recoger, sin atender a sus creencias religiosas y guiadas solamente por su sed de destrucción, de rapiña y de matanza.

De las costas españolas cayeron sobre las costas africanas, y después de pasar a cuchillo la ciudad de Nachor, se dirigieron a las Islas Baleares, acometiendo a Mallorca y después a Menorca, las que fueron bárbaramente despobladas a viva fuerza, según explica el cronicón de Sebastián de Salamanca (Gladio eas depopulaverunt).