La salsa mahonesa, la salsa que define la isla

No se puede hablar de cocina en Menorca sin sacar a relucir la famosa salsa mahonesa (mayonesa). Hecha a base de huevo crudo, aceite, sal y algún líquido ácido (jugo de limón o vinagre) complementa gran variedad de platos de la cocina menorquina.

Todavía hoy se discute sobre su origen. Por un lado, hay quienes señalan que la mahonesa debe su difusión internacional, nada menos que al duque de Richelieu, que trabó deleitoso conocimiento con la apetitosa salsa durante el sitio de Mahón contra los ingleses – a mediados del siglo XVIII- y posteriormente la dio a conocer en Paris, donde la marquesa de Pompadour la puso de moda al hacerla servir precisamente en un banquete dado en honor del duque por haber logrado conquistar la capital de Menorca.

Otros, incluso, atribuyen su origen a Bayona, de modo que mayonesa sería una degeneración de bayonesa. Finalmente, la leyenda dice que yendo Richelieu con sus tropas por el centro de Menorca, desfallecidos por el calor y el hambre, un campesino se apiadó del mariscal y, en su parquedad de recursos, le preparó lo mejor que tenia: pan con una salsa de aceite y huevo. Richelieu, entusiasmado, se llevó la receta a Versalles.

Receta de la salsa mahonesa

Ingredientes para 4 personas: una yema de huevo, una cucharada de zumo de limón y una taza de aceite de oliva.

Elaboración: Ponéis la yema de huevo en un mortero y barajadlo con una cuchara de madera.

Ahora poned el aceite muy despacio. Girad siempre con la cuchara hacia el mismo sentido por tal que no se trié. No alteréis la velocidad. Continuáis con el aceite hasta que se acabe.

La salsa estará en su punto cuando al cogerla con la cuchara se agolpe sin caer.